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El Archiduque Austriaco

Franz Ferdinand
El concierto de ayer ha sido uno de los más memorables a los que he asistido. Quizás no ha sido el de mayor producción o el del grupo más “famoso” que haya pisado Monterrey, pero aún así, hubo una combinación de factores que lo hicieron diferente a los demás.
Era la primera vez que compartía una experiencia conciertera con mi hermana Lili, quien me pasa tips de bandas, aun no tan mainstream, que me puedan gustar. Creo que tenemos eso en común, lo melómanos.
Fue una noche de “primeras veces”, para Lili más que nada. La lluvia de (lo que espero haya sido) cerveza, los condones inflados volando por los aires, el olor a mota a dos personas enfrente de nosotros (neta, quien quema mota en un concierto de Franz Ferdinand, no le encuentro sentido) y el slam que se armaba y calmaba a ratos.
Como preludio a la banda escocesa salió Bam Bam, banda regia que tiene como vocalista a una mujer que parecía que traía encima uno si no es que dos Tafiles. El detalle del pandero y las maracas estuvo chido la primera canción, pero después de la tercera se volvió desesperante. La neta, solo la última canción de su set fue de mi agrado…y a medias. Se escuchaban mal ecualizados y nada mas no me metí en la onda que traían. Aventaron dulces (nunca me había tocado ver eso) y la vocalista se aventó una frase memorable: “Hay lugares como África, donde no tienen agua… ni chilaquiles, ni flautas” contestándole a la gente que le pedía que aventara su botella de agua al público.
Después salió todo el crew de Franz Ferdinand (incluida una roadie mucho muy guapa, supongo que escocesa, de skinny jeans) y después de checar cada guitarra, bajo, sintetizadores y tambores unas 4 veces cada cosa, las luces se apagaron.
Aquí es donde la noche se volvió interesante. La espera valió la pena, el sonido fue impresionante (salvo unos detalles con la guitarra de Alex Kapranos en las primeras 3 canciones), la producción que mostraba una manta negra con “Franz Ferdinand” en blanco cayó al suelo después de la primera canción para mostrar una pantalla blanca donde se fueron proyectando varios visuales a lo largo del concierto.
Aunque no me sabía todas y cada una de las canciones las disfruté todas, cosa que me sucede muy pocas veces en un concierto. No sé si fue por el humo de la mota del compa de enfrente combinado con la música, las luces y mi posición entre el público pero hubo un momento en el que me transporté a la escena de la película 9 songs donde los personajes principales ven a Franz Ferdinand tocando Jacqueline. Había algo de cinematográfico en el concierto, no sé, igual fue una leve intoxicación.
Al final salí un tanto adolorido, oliendo a cerveza y humo de diferentes cigarros (con y sin marca) pero contento por haber rockeado con el Archiduque Austriaco.
Rock on!
